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Pieza del mes de diciembre 2013


"Buen regalo de boda" por Abelardo López Palacios — CC BY-SA 4.0



Cartel

Cartel pieza del mes — diciembre 2013
Cartel pieza del mes — diciembre 2013


Comunicación

El Museo Alto Bierzo de Bembibre presenta el miércoles 11 de diciembre, a las 19:30 horas, la pieza correspondiente al mes de diciembre, la novela del escritor bembibrense Alberto López Carvajal y Cortes “Buen regalo de boda 1923. Modesto ensayo de novela relámpago”.

Esta novela, escrita en el año 1923, relata la llegada de la luz eléctrica a Bembibre en 1911 y fue donada en el año 2013 al Museo Alto Bierzo por los sobrinos nietos del autor, María Luisa y José Manuel Estévez Gago López Carvajal.

Se trata de una obra ambientada en una localidad imaginaria llamada Urbefeliz que, al igual que hizo Clarín en la Regenta transformando Oviedo en la literaria Vetusta, enmascara a su Bembibre natal. Este “modesto ensayo de novela relámpago”, como lo subtitula el autor, narra en realidad la llegada de la luz a Bembibre.

Presentación

A la presentación asistieron los sobrinos nietos del autor, María Luisa y José Manuel Estévez, llegados expresamente para este acto, quienes donaron el ejemplar original que ha pasado a formar parte de los fondos del museo Alto Bierzo. Entre sus donaciones figura también la pieza del mes de septiembre “Retablo Mayor de la Iglesia de San Pedro”, único testimonio gráfico del valioso retablo que desapareció con el incendio de 1934; además de otros documentos y diversa indumentaria de principios de siglo, entre la que se encuentra un antiguo traje de boda.

Presentación y asistencia
Presentación y asistencia

Semblanza biográfica

Alberto López Carvajal y Cortés

LÓPEZ CARVAJAL Y CORTÉS, Alberto Amadeo Manuel. Bembibre (León), 27.XII.1878 – San Juan (Alicante), 14.XII.1956. Escritor, dramaturgo, periodista y pedagogo.

Alberto vino al mundo en 1878, en el seno de un linaje asentado en la villa del Boeza desde el s. XVII y vinculado desde un principio a la administración y gobierno del señorío de Bembibre. Sus progenitores fueron Eduardo López Carvajal y Áurea Cortés Quevedo. El padre, natural de Bembibre, era hijo de Amadeo López Carvajal y Jesusa Valls Viniegra; y pertenecía a esa vieja aristocracia liberal de tendencia republicana. Eduardo ejerció el empleo de alcaide de la Audiencia de Causas del Ayuntamiento de Bembibre. La madre, oriunda de Villafranca del Bierzo (León), era hija del médico cirujano de Bembibre, Facundo Cortés Asenjo y Expectación Quevedo y Donís.

El abuelo paterno, Amadeo López Carvajal, era hijo de Bernardo López Carvajal y Teresa Álvarez Pérez; de ideología liberal, al iniciarse la Primera Guerra Carlista (1833-1840) se alista en el Ejército de Operaciones del Norte, licenciándose en 1841 con el grado de “sargento primero de caballería”. Regresa a Bembibre y se incorpora como teniente a la Milicia Nacional de León. La abuela paterna, Jesusa Valls Viniegra, era hija del coronel y ex alcalde de Bembibre, Juan Valls López Carvajal y Josefa Viniegra López.

El bisabuelo paterno, Bernardo López Carvajal, era hijo de Bernardo López Carvajal y María Gertrudis López Ibarreta. Tras la invasión de la Península por las tropas francesas ingresa en el ejército del general Castaños, combatiendo en diferentes frentes, ascendiendo a capitán de caballería en 1813. Al finalizar el conflicto armado vuelve a Bembibre y pasa a formar parte del nuevo consistorio bembibrense. La bisabuela paterna, Teresa Álvarez Pérez, era hija del político liberal, Antonio Álvarez Pérez y Teresa Núñez.

Alberto López Carvajal era el último representante de una estirpe de hidalgos zamoranos que hizo de Bembibre la génesis de su grandeza, la cuna de un linaje que llevaría el nombre de la musa del Boeza más allá de nuestras fronteras, por haber engendrado en su seno a militares insignes, hombres de letras, diplomáticos de reconocido prestigio, científicos de renombre, eclesiásticos comprometidos, mujeres célebres… Y como nobleza obliga, nuestro biografiado, tuvo desde la más tierna infancia un destino marcado por la égida de Atenea, diosa de la sabiduría, que le confirió un talento especial para el mundo de las letras, de las artes escénicas y de la oratoria. Cualidades que desarrollaría en el seminario de Astorga bajo la tutela del ilustrado capellán Juan Rocha.

A partir de ese momento su pluma se hace notar en la prensa local y provincial con el seudónimo de El Boeza, nombre del río que baña la fértil vega de Bembibre, llegando a desempeñar los cargos de redactor jefe del El Templario, periódico impreso en Ponferrada (León); redactor de Las Riberas del Eo, rotativo de información Galaico – Asturiano, editado en Ribadeo (Asturias); y corresponsal de Diario de León, noticiario de tirada provincial y de La Mañana, diario leonés independiente, ambos impresos en León.

En Torre del Bierzo (León) trabajó de factor1) de la estación del ferrocarril; y en Bembibre compaginó la labor docente de Instrucción Primaria, con la de depositario2) de Fondos del Ayuntamiento (desde el 30 de junio de 1921 al 29 de diciembre de 1947), ocupación a la que renuncia para trasladar su residencia a León, donde pasará casi dos años en compañía de su hermano Eduardo López Carvajal y Cortés.

Alberto diseño en 1920 el primer escudo de armas de la villa “y propuso que en el primero de sus cuatro cuarteles figurase el negrillón, como símbolo de la fortaleza de un pueblo; en el segundo, lo que pueda reconstruirse del palacio del Señor del pueblo, como símbolo de la grandeza; en el tercero, un campo de vides, como emblema de nuestra riqueza vinícola y en el cuarto cuartel, un castaño, simbolizando la gran producción del país”.

Y como clavero3) que era del archivo municipal de Bembibre (junto con el alcalde y el secretario), organizó en 1921 por encargo del regidor Natividad Rodríguez Álvarez (gran entusiasta de la historia de la villa al igual que Alberto), el compendio manuscrito conservado desde el año 1811 (y que se perdería para siempre el 7 de octubre de 1934 consumido por las llamas)1).

El Último Carvajal fue el fundador de la Lectura del Soldado en 1921, una asociación cultural con sede en Bembibre, dedicada a promover la lectura, que “hacía llegar a Melilla, a las oficinas de Mayoría de la Policía Indígena”, cartas, libros, periódicos y revistas de la zona, para que se entregasen a los soldados de la cuenca del Boeza, que realizaban el servicio militar lejos de su patria. Consiguiendo con ello que no perdieran el contacto con sus seres queridos y convirtiéndolos por otra parte, “en improvisados corresponsales de prensa”.

Alberto profesaba igualmente una gran admiración por la cultura, el folclore y la historia de su villa natal y era al mismo tiempo, un enamorado de la obra del insigne bardo Enrique Gil y Carrasco, al que definía como el Walter Scott berciano, cuya pluma glosaría tantas veces y cuya novela El Señor de Bembibre era su principal talismán y su fuente de inspiración en la salvaguardia que hacía de los valores de nuestra tierra. De ahí que haya sido uno de los principales promotores de la celebración del centenario de este inmortal poeta y de que sus restos regresasen de Alemania a Villafranca del Bierzo, lo que se colige de una misiva remitida desde París (Francia), el 11 de junio de 1924, por el general de artillería, Severo Gómez Núñez, al manifestar que “la idea de repatriar los restos del ruiseñor berciano fue acogida con entusiasmo por el distinguido escritor, natural de Bembibre, Alberto L. Carvajal…”.

En su imaginación siempre estaba Bembibre, esa villa a la que enaltecía y reverenciaba como si fuera una ninfa del Boeza, a la que encumbraba con sus crónicas y artículos, y a la que le dedicó como sempiterna ofrenda un “modesto ensayo de novela relámpago” titulado «Buen Regalo de Boda», publicado en Astorga, en 1923; y que ha sido la primera novela escrita por un autor nacido en la perla del Boeza. Obra ambientada en 1911, que narra la llegada de la luz eléctrica a Bembibre, villa a la que denomina Urbefeliz y cuyos protagonistas son: Segundo Paz, alcalde de Urbefeliz; su hija, Fe; Carlos Colmenares, ingeniero de Obras Públicas; Petra Pérez, viuda del coronel Servando Aguado; y sus hijos, Purificación y Pío.

A la ardua defensa que hizo del legado patrimonial de Bembibre “se debe la conservación del último vestigio del glorioso pasado de nuestra villa y el último y único recuerdo del Último Templario y de su inmortal cantor don Enrique Gil y Carrasco”, porque las autoridades municipales habían acordado en 1927 la demolición del muro de la épica fortaleza de Álvaro Yáñez.

Hito que se salvó in extremis al conseguir nuestro biografiado el apoyo de Marcelo Macías García, “Delegado Regio de Bellas Artes, que tenía gran cariño a Bembibre, en cuya parroquia, antigua sinagoga, empezó su brillante vida eclesiástica”, y que aconsejó a tan incansable valedor “lanzar la idea de erigir en el sitio que ocupa el paredón, un monumento conmemorativo del castillo y de Enrique Gil, autor de El Señor de Bembibre”.

Razón por la cual los bembibrense podemos contemplar aún esas ruinas de leyenda “que han llegado heridas y maltrechas a nuestros días desafiando las iras inclementes de los siglos” y que Alberto López Carvajal suponía con muy buen criterio “que formaban parte del ala norte y sostendrían la inmensa fábrica del Palacio del Señor de Bembibre, a cuya señorial mansión se refiere El Ruiseñor Berciano en el capítulo IX de su magistral e inimitable obra, cuando dice «… el castillo sito en una pequeña eminencia y cuyos destruidos paredones y murallas tienen todavía una apariencia pintoresca en medio del paisaje que enseñorean…»”.

Alberto López Carvajal en San Juan (Alicante)
Alberto López Carvajal en San Juan (Alicante)

En agosto de 1950 el Último Carvajal deja la Villa del Último Templario para desplazarse a Madrid, donde convive por espacio de tres años con su hermana Luisa López Carvajal, su sobrina Luisa Gago López Carvajal, su marido Manuel Estévez Rodríguez y la pequeña María Luisa Estévez Gago López Carvajal. Ciudad que abandonará para trasladarse a la Residencia de Ancianos Ferroviarios de San Juan (Alicante). Lugar en que se le tributó una cariñosa acogida y donde merced a su apasionamiento por la lectura, a los amplios conocimientos bibliográficos que poseía y a la vasta cultura de que hacía gala, el director del centro le encomendó la organización de la biblioteca y la redacción del boletín que editaban y en el que Alberto solía escribir con el seudónimo de El 17 (por ser su número de residente).

Su vida se apaga en San Juan el 14 de diciembre de 1956, a los 77 años de edad y aquel caballero sin tacha, aquel cruzado de las causas nobles en cuyo escudo campeaba la divisa non vis, sed semper cadedendum, aquel paladín de la pluma que tanto amor profesó a su tierra, duerme para siempre lejos de Bembibre, lejos de las raíces que acrisolaron cada uno de sus actos, lejos de la tierra que acoge y guarda celosamente, como el mayor de los secretos, como el mayor de los tesoros, los sueños y esperanzas de tantos y tantos carvajales de leyenda. Pero el destino embelesado por la justicia ha querido que su obra y su memoria permanezcan inalterables al paso del tiempo. Por ello, en reconocimiento a su labor, el Ayuntamiento de Bembibre, designó con su nombre una calle de la villa.

Todas las fotografías,
salvo las expresamente indicadas,
son autoría del Museo “Alto Bierzo”.



Notas de ampliación

Notas y elementos que pueden contribuir a
ampliar el conocimiento sobre esta pieza del mes.
Si puede/quiere contribuir a ello, contacte.



Publicación en «Una Novelita»

En Lérida, el 5 de mayo de 1932, UNA NOVELITA, Publicación de divulgación literaria, Distribución gratuita, en su N.º XV, AÑO I, publica «Buen regalo de Boda (Ensayo de novela)» por Alberto L, Carvajal, con dedicatoria:

A mis queridas amigas
del alma Carmiña Castelló.
y «Sarito» Pérez con el mayor respeto.
EL AUTOR

En la Biblioteca Nacional de España

Cumpliendo con la normativa del Depósito legal, que tiene como objetivo garantizar la conservación y el acceso del patrimonio cultural de un país a los investigadores de hoy y del futuro, se encuentra disponible en la Biblioteca Nacional de España un ejemplar en Sede de Recoletos.

Este ejemplar consta de 13 páginas textuales, con once apartados, alguno de ellos compuesto por un solo párrafo, más 13 páginas de publicidad, como «Espectáculos» y «Notas de Espectáculos» en páginas centrales, junto a portada y contracubierta, totalizando 28 páginas, en forma de encuadernación grapada, con una grapa central. La cubierta la forma un folio de color verde, al igual que el central, del mismo tipo que el resto de la publicación.

Sinopsis

Buen regalo de boda - Portada

El anuncio que hace el Alcalde el domingo en la sesión del Ayuntamiento, de la llegada a «Urbefeliz» del esperado ingeniero que viene a hacer los estudios del salto de agua que ha de proporcionar la fuerza para alumbrar a la Villa, genera un gran alboroto entre «solteras, viudas y tobilleras».4)

El ingeniero que llega para hacer los estudios, supone el bueno del alcalde, es un joven soltero y, se supone, que buen mozo y simpático. Tiene 25 años, terminó la carrera y está en turno para ingresar al servicio del Estado en Obras Públicas. Hijo de un fallecido militar, no dispone de más capital que su carrera y su aplicación.

Todas las pretendientes están entusiasmadas con la visita del forastero que, efectivamente, es joven, guapo y simpático, proponiendo que, de acuerdo con los jóvenes, hermanos de ellas muchos, éstos pidan al presidente del Casino un baile para obsequiar al forastero al día siguiente; lo que se acuerda y consigue con facilidad.

Carlos Colmenares, como se llama el joven ingeniero, al día siguiente de llegar visita a la viuda de un coronel, compañero de armas y amigo íntimo del padre, que reside en «Urbefeliz», su pueblo de origen, «La coronela» como llamaban en «Urbefeliz» a doña Rosa, pues «había traído visita». Doña Rosa vive acompañada por su hija Purificación, Purita, mientras el otro hijo, Pío, parece disfruta en la Corte, en Madrid, de un pingüe destino.

La trama del ensayo de novela gira en torno a las relaciones que ambos, Carlos y Purita, establecen rápidamente, pues la mima noche del baile se declara Carlos, siendo correspondido por ella. Los planes para su boda se ciernen al momento en que Carlos tenga plaza por el Estado, cosa que que se comunica al hermano. Los avatares se relacionan con el descubrimiento de un salto de agua, más propicio para generar energía hidráulica, y las gestiones que realiza en Barcelona con objeto de ultimar el contrato con la empresa compradora de su salto de agua, lo que propicia un considerable ingreso económico y, consecuentemente, posibilita el adelanto de los plazos para su matrimonio.

Al regreso de esas gestiones es robado en el tren, aun cuando dos días después de su llegada a «Urbefeliz» recibe Purita un voluminoso pliego de valores y un certificado con una carta de su hermano, junto a la cartera que contiene 250.000 pesetas en billetes y los papeles del ingeniero Carlos Colmenares que, ante una rarísima casualidad, ha llegado a sus manos, carta en la que le comunica, así mismo, su partida hacia América, por no serle posible ya vivir en España.

Repuesto de su disgusto y sorpresa, más al contemplar la fotografía del hermano de su prometida, que era el mismo desconocido compañero de viaje desde Barcelona, Carlos le dice Dios le pague a tu hermano nuestro «regalo de boda».



Ecos de prensa

Bibliografía

Referencias bibliográficas que pueden contribuir a ampliar el conocimiento sobre el tema tratado.

Si conoce otras referencias a incluir,

por favor, contacte.



Notas


1) factor, «en las estaciones de ferrocarril, empleado que se ocupa de la recepción, expedición y entrega de los equipajes y mercancías.»
2) (Depositario), «hombre que anualmente se nombraba en todos los lugares donde había pósito para que recibiese y custodiase los granos y caudales de él, llevando cuenta y razón de su entrada y salida», siendo pósito la «institución de carácter municipal y de muy antiguo origen, dedicada a hacer acopio de cereales, principalmente de trigo, y prestarlos en condiciones módicas a los labradores y vecinos durante los meses de escasez», entre otras acepciones, como el «edificio destinado a guardar el grano del pósito».
3) Clavero, «persona que custodia las llaves».
4) tobillero, dicho de una joven: que por su edad dejaba de vestir de niña, aunque todavía no se había puesto de largo.


Referencias



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